sábado, 23 de abril de 2011

Adios con el corazon que con el alma no debo...

Dando un tranquilo paseo por el arte actual, el arte contemporáneo, podemos ver una gran diversidad de conceptos, de ideas, de disciplinas, de creencias, de representaciones… cada cual acertada a su manera, cada cual pidiendo a gritos ser el engranaje de un todo común, de una representación artística en el aquí y en el ahora.
Entendiendo por aquí y ahora cualquier rincón del mundo, ya que estamos en la época de la globalización, ¿podemos hablar realmente de una globalización general? Pues sabemos lo que pasa en nuestro país, en el país de al lado y en el de mas allá… ¿pero tenemos conocimiento de lo que está ocurriendo en Marruecos o en la India? Sin embargo sí que sabemos lo que ocurre cada día en EE.UU. ¿Por qué esa diferenciación de información? ¿Por qué unos si y otros no? ¿Quién maneja el embudo de la comunicación?


Sigfrido Martín Begué, arquitecto, pintor, diseñador grafico, escenógrafo, artista multidisciplinar y conocedor de toda esta parafernalia que envuelve el arte actual. A su actividad como pintor hay que añadir la de diseñador en el montaje de exposiciones, como la celebrada en 1987 con motivo del centenario de Le Corbusier en el Museo Centro de Arte Reina Sofía, y la de escenógrafo, entre cuyos proyectos destacan: los decorados de La Vida es Sueño (1982) para el Teatro Español en colaboración con Eduardo Arroyo, la escenografía y el vestuario del ballet Coppelia (1992) para el Teatro de la Ópera de Florencia y de la ópera El Barbero de Sevilla (1993) para el Teatro Verdi de la misma ciudad. Entre sus exposiciones cabe citar: “X Salón de los 16” (1990) en el antiguo MEAC de Madrid y “El surrealismo en el exilio” (1999) y “Heterotopias” (2000), ambas en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Un artista polifacético que entiende la obra como un todo con tres elementos: dibujo, composición y color. Es un dibujante excepcional que ha tocado todos los palos. Ha realizado escenografías y vestuarios para ballets y óperas y vistió a la muñeca `Barbie´en su 35º aniversario.


Con todo esto Sigfrido, presenta en las salas del centro cultural Conde Duque una recopilación de casi 70 obras que forman su colección, presentándonos una vez más su particular manera de ver la vida y su excentricidad a la obra de traducirla pictóricamente, creando un nuevo lenguaje mordaz y muy irónico, de lectura fácil para el espectador, un idioma que todo el mundo es capaz de entender. Su dialogo imprime un carácter muy personal; aprovechando que nada entre dos aguas, su parte original y mas remarcable es esa que viene de la movida madrileña, de la que obtuvo amigos como Pedro Almodóvar, Carlos Berlanga, Ouka Leele, Alaska, entre otros… y la cara oculta de la moneda es, su parte seria (entre comillas) como profesor en la universidad de Bellas Artes de Cuenca.


Sus cuadros hablan de la pintura moderna, y de los problemas que plantea, todo ello salpicado con un descarado a la par que fino humor que las hace autenticas. Narran de manera impecable los problemas metafísicos, arquitectónicos, y espaciales que le preocupan, de manera delicada, aparente y muy resolutiva.
Su estilo, partiendo del clasicismo y derivando en la movida madrileña marca un antes y un después en panorama artístico nacional del momento, creando unos mundos especiales y oníricos donde nos invita a encontrarnos con nosotros y con “ellos”.


Sus obras las podremos encontrar en exposiciones futuras que se realizaran en Madrid, por el motivo de su muerte el pasado 31 de diciembre, podemos decir que ha fallecido el último de los artistas románticos que todavía perduraban.


En la facultad de Cuenca podemos encontrar un cuadro que Sigfrido regaló a Pere Vidal, pintado por él. Sus compañeros saben que en el otro lado les espera uno de los grandes.

Sigfrido Martín Begué, era el resultado obtenido de una perfecta amalgama entre brillantez intelectual, técnica depurada e ideas fascinantes, desde luego su obra no dejara indiferente, y nos arrancara una sonrisa al contemplarla. Hasta siempre navegante.

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